Aceite y medio ambiente - Indice CATOR - Aceite y medio ambiente    
¿Por qué hay que cambiar un lubricante?
Fundamentalmente hay dos causas muy importantes para llevar a cabo el cambio de un aceite lubricante
  
1o -
contaminación interna    
externa
2o - consumo de los aditivos del lubricante y éste pierde propiedades

 
   
 
Contaminación

Esta es la causa más frecuente que lleva a cambiar un lubricante

Contaminantes externos:

Suciedad, papeles, trapos, hilos, limaduras, polvo, tierra, humedad, vapor, agua, etc.

Otros fluidos que pueden entrar en el sistema, corrosivos o no corrosivos, como fluidos refrigerantes, productos de limpieza, ácidos, disolventes, pinturas, mezclas de otros aceites, partículas metálicas procedentes del propio desgaste de las máquinas, de operaciones de mecanizado, descomposición de sellantes, juntas inadecuadas.

Contaminantes internos:

Desgaste interno, provocado porque el lubricante va perdiendo propiedades y deja de actuar.

El óxido, producido porque entra oxígeno en el sistema procedente ya sea de aire o de agua y se inicia un proceso corrosivo.

Formación de fangos y lodos, todos los sistemas estás sometidos aunque sea de manera puntual a temperaturas y presiones de trabajo más elevadas, esto hace que el aceite sufra un shock térmico importante, sufre craqueo, forma carbonilla y se oxida dando lugar a la formación de ácidos, las partículas metálicas actúan como catalizadores de reacciones colaterales y paralelas y los efectos se multiplican.

Formación de espuma, si ha entrado aire o detergente en las bombas.

Pueden cavitar y producir fallos de lubricación o refrigeración.

En ocasiones los equipos de mantenimiento de las empresas con la mejor intención incorporan aditivos que sin tener conocimiento del estado del lubricante pueden crear problemas graves.

Todo lubricante tiene que estar perfectamente preparado para la función que deba desempeñar, no debe ser reforzado.

Volver al inicio

  

   

Consumo de aditivos

Muchos aditivos se consumen y/o van cambiando su estructura química por efectos externos y dejan de realizar la función que tenían encomendada. Llegados a este punto, o bien rellenamos si hay espacio o bien cambiamos por aceite nuevo, por tanto hemos generado un aceite usado que tiene que tratarse como un residuo muy especial.

Inhibidores de corrosión:

Los inhibidores de corrosión actúan en primer lugar neutralizando los ácidos originados por oxidación y en segundo lugar fijándose sobre las superficies metálicas, proporcionando una película protectora.

Cuando la acción de los inhibidores queda reducida, se produce ataque por el oxígeno dando lugar a la formación de fangos y lodos que se depositan en el sistema. Esto hace variar las características del aceite, la acidez progresa, el aceite se ennegrece y el rendimiento baja.

El inhibidor de corrosión es atraído por las superficies metálicas, incluso por las partículas de desgaste en suspensión y también por la suciedad, y lógicamente al filtrar se ha eliminado en parte. También es atraído por fluidos contaminantes que lo arrastran cuando se purgan.

También pueden oxidarse solubilizándose en agua y pierden su eficacia.

Viscosidad:

Los cambios de viscosidad que se producen durante el uso son también una clara indicación de la capacidad del lubricante. Si se produce un incremento quiere decir que hay una oxidación avanzada y/o contaminación por suciedad o agua, si lo que se produce es una disminución quiere decir que hay contaminación o bien por disolvente o por otro aceite de viscosidad más baja o cizallamiento del aceite en uso, y todo esto pone en peligro el sistema.

Aditivos antidesgaste y E.P.:

Estos aditivos previenen el contacto entre las superficies metálicas en los puntos en los que la presión de contacto aumenta considerablemente o bien si la temperatura se eleva mucho, ya que esto hace disminuir la viscosidad del aceite, pudiéndose producir una ruptura de la película lubricante llegando a contactar superficie con superficie provocando un desgaste fuerte y prematuro. También por cuestión de tiempo, presencia de contaminantes, condiciones de trabajo severas, estos aditivos se degradan, se hidrolizan, se oxidan y pierden su acción.

Aditivos dispersantes:

La aparición de suciedad, agua, etc. Se inicia en el momento en que el lubricante empieza a trabajar. Los aditivos dispersantes hacen que la suciedad y otros productos de oxidación se mantengan en suspensión y dispersos en el aceite, evitando que se depositen en lugares clave del sistema y provoquen problemas.

Lógicamente estos aditivos también pueden degradarse e incluso ser insuficientes si hay un estado elevado de oxidación y contaminación.

Volver al inicio

 

Separador.gif (55 bytes)
CATOR - Home Page